
El valor del patrimonio arquitectónico modesto y su potencial turístico en el Valle de Calamuchita


Qué es el patrimonio arquitectónico modesto
Durante su exposición en la jornada organizada por el Colegio de Arquitectos de la Regional 3, Lidia Samar, arquitecta y docente dedicada a la historia de la arquitectura y el patrimonio cultural, abordó el concepto de patrimonio arquitectónico modesto. Se trata de construcciones que, sin ser monumentos ni haber sido escenarios de grandes eventos históricos, testimonian la vida cotidiana de las comunidades que las habitan o habitaron. Este tipo de patrimonio fue reconocido desde 1964 en la Carta de Venecia como parte esencial de la identidad cultural.
Samar remarcó que este tipo de arquitectura “funciona como un hilván que une el pasado con el presente y el futuro” y se refirió a la importancia de preservar estos espacios como parte de la memoria colectiva de cada localidad.
Cómo puede integrarse este patrimonio al turismo
Según explicó, la revalorización del patrimonio modesto tiene un fuerte potencial turístico, sobre todo en regiones como el Valle de Calamuchita. “Cada población tiene particularidades que la hacen única. Preservarlas y visibilizarlas permite atraer a visitantes que buscan experiencias distintas”, afirmó Samar.
Entre los casos citados, mencionó a Tulumba, un pueblo con reconocimiento por su arquitectura tradicional, aunque con servicios turísticos aún en desarrollo. También señaló el caso de Villa General Belgrano, donde la presencia alemana e italiana dejó huellas constructivas que pueden dialogar con las demandas turísticas actuales. “Es posible dar nuevos usos a las construcciones sin perder su esencia, como ocurre con viviendas reconvertidas en restaurantes o alojamientos”, explicó.

Conciliar patrimonio y desarrollo urbano
Samar advirtió que el patrimonio modesto muchas veces enfrenta riesgos por el avance inmobiliario o por la falta de conciencia de su valor. Durante su charla, utilizó como cierre una fotografía del barrio Alberdi, en Córdoba, donde una edificación estuvo a punto de ser demolida y fue salvada tras la acción de vecinos y profesionales.
“La clave está en entender que conservar no es congelar. Se puede innovar y reutilizar sin destruir”, destacó. Ejemplos como los estudios de arquitectura que actualmente ocupan esas edificaciones dan cuenta de la posibilidad de generar desarrollo económico sin borrar la historia visible del entorno.
Foto: arquitecto Germán Soria.
Samar enfatizó la necesidad de integrar a municipios, colegios profesionales y comunidades en procesos de concientización y protección del patrimonio, y dejó un mensaje claro: “El patrimonio también puede ser negocio, si se lo entiende como un valor agregado, no como un obstáculo”.
Finalmente, la arquitecta compartió una cita de Anne Lacaton y Jean Philippe Vassal publicada en el capítulo que escribió sobre Patrimonio en el libro "Sobre el devenir del patrimonio modesto": “Ser sostenible consiste en prolongar la vida de lo existente, comprender sus valores para exaltarlos y alcanzar una nueva calidad inalterable…”.
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