
“El contrabando ejemplar”: Pablo Maurette y la novela que revisa la identidad argentina desde el plagio y la picaresca
Leila Rivera

Una novela que parte del contrabando para contar la Argentina
El triunfo de Pablo Maurette en el Premio Herralde 2025 no es casual. El contrabando ejemplar se inserta con naturalidad en una tradición literaria que recupera la historia para pensar el presente, pero lo hace desde una perspectiva inusual: un manuscrito perdido, un viaje que mezcla crónica y farsa, y una teoría extravagante —aunque no del todo inverosímil— sobre cómo el contrabando del Río de la Plata moldeó a la futura Argentina.
Maurette reactualiza el viejo recurso del “manuscrito encontrado”, pero lo subvierte: la novela no busca restaurar un texto olvidado sino examinar cómo se construyen las narrativas nacionales, qué fuerzas clandestinas las atraviesan y cómo ciertas lógicas del pasado siguen funcionando como metáforas del país.
El contrabando ejemplar confirma a Pablo Maurette como una de las voces más originales de la narrativa argentina contemporánea. Con humor, historia e intertextualidad, la novela viaja del siglo XVII a la crisis del presente para indagar en un país construido —según su propia metáfora— entre contrabandos, plagios y paradojas. Una obra que combina aventura, crítica cultural y el encanto de la picaresca actualizada.
Pablo Maurette, formado en filosofía, griego bizantino y literatura comparada, ha sido profesor en instituciones estadounidenses como Florida State University. Entre sus títulos previos figuran La migración (2020) y La niña de oro (2024). Actualmente reside en Florencia, Italia.

El viaje, el manuscrito y el plagio como homenaje
El narrador, también llamado Pablo, viaja a Madrid para recuperar el manuscrito de su amigo Eduardo, un escritor obsesionado con probar que la Argentina es, en esencia, un país nacido del comercio clandestino. De inmediato, aparece uno de los ejes más llamativos de la novela: el homenaje al plagio, concepto que Maurette reivindica como principio literario.
Lejos de condenarlo, el autor lo propone como gesto creativo: la literatura —dice— siempre es un diálogo con otras escrituras, una forma de “paramnesia”, donde memoria e invención se confunden.
Ese juego metaliterario estructura buena parte del relato, que avanza entre citas, guiños, pastiches y apropiaciones deliberadas. La novela se convierte así en un laboratorio narrativo sobre cómo se escriben los libros y cómo se escriben las naciones.

Del siglo XVII al presente: la picaresca como espejo deformante
Uno de los aciertos más celebrados del libro es su tono picaresco.
Maurette bebe de la tradición española del Siglo de Oro —la misma que dio origen al Lazarillo o El Buscón— para armar una historia donde el humor, el desparpajo y el absurdo conviven con datos históricos y valor documental.
El siglo XVII del Río de la Plata, con sus rutas alternativas, sus puertos semiclandestinos y su economía informal, aparece reconstruido con una mezcla irresistible de rigor e ironía. El contrabando, lejos de ser un crimen marginal, emerge como un motor económico y cultural; una práctica que, según el manuscrito de Eduardo, habría dado origen a rasgos esenciales de la identidad local.
La novela funciona así como una sátira histórica que reflexiona sobre la Argentina contemporánea: sus zonas grises, su fascinación por la viveza, su relación pendular con la ley y los relatos que inventa para explicarse.
Humor, ensayo y ficción: una mezcla que desafía géneros
Aunque la novela es accesible y entretenida, Maurette no renuncia a su formación ensayística. El resultado es una obra híbrida que cruza ficción narrativa, ensayo histórico-cultural, digresiones metaliterarias, y un humor que recuerda por momentos a César Aira, por momentos a Ricardo Piglia, e incluso a la tradición del grotesco rioplatense.
Ese cruce de registros le permite explorar temas complejos —la construcción del Estado, el archivo colonial, la identidad literaria argentina— sin perder ritmo ni atractivo para lectores que buscan una historia envolvente.

Una mirada crítica sobre la identidad nacional
Donde “El contrabando ejemplar” resulta más potente es en su tesis implícita: la idea de que todo país es también un relato, y que el relato argentino se encuentra lleno de huecos, ficciones, apropiaciones y operaciones clandestinas.
El manuscrito perdido funciona, entonces, como metáfora de un país que sigue intentando descifrar su propio guion.
Maurette evita el tono solemne: en vez de ofrecer una gran teoría histórica, propone una anti-teoría humorística y brillante, que invita a pensar la Argentina no desde su épica oficial sino desde sus bordes, sus trampas, sus malentendidos y sus derivas inesperadas.
Maurette señaló que escribió la obra antes de la victoria de Javier Milei, aunque admite con ironía que el actual gobierno podría funcionar “como un capítulo más del infortunio argentino”
Conclusión: una novela tan divertida como inteligente
La narración rápida de Pablo Maurette, su juego constante con la tradición literaria y su mirada lúcida sobre la identidad nacional construyen una obra que puede leerse como aventura histórica, como ensayo disfrazado o como experimento metanarrativo.
Pero, por encima de todo, es una novela viva, ingeniosa, que revisa nuestro pasado para iluminar —con humor— los enigmas del presente.
Un libro ideal para lectores que disfrutan del cruce entre historia, literatura y reflexión crítica sin renunciar al placer de un relato bien contado.



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